Música

viernes, 22 de mayo de 2015

Breves y fugaces.

Hasta que de pronto, voltea y la ves, ves a través de esas dos lunas cristalizadas y crees que tu mirada no es nada importante o digna de posicionarse en esos dos ojos, los cuales son grandes, hermosos y adictivos. Y no, no tienes ganas de nada más que verla. De pronto miradas hay, un cosquilleo recorre tus sentidos. Ella no la desvía por unos segundos que son una eternidad para ti, no sabes qué hacer, si seguir mirándola o sacar tu mirada y en ese preciso instante sientes que el sentimiento te incomoda y te gusta a la vez. Es entonces que ella voltea la mirada pero no vuelve a ser la misma, su mirada perdió la conexión perfecta que tenía contigo y cualquier cosa que mire ahora no se comparará con aquellos segundos que pasaron. Sin querer se piensan y sin pensarlo se volverán a ver, alguna vez, de nuevo, pues, el vínculo ya lo creaste y sabes que ella también lo percibe.  


                                                           Créditos: Marcelo B.

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